Una hacienda colonial española localizada entre las colinas azules verdosas del valle de Copán, San Lucas es el lugar para quedarse si está visitando el sitio arqueológico de Copán.

A sólo 15 minutos manejando de la ciudad de Copán Ruinas (en si a una corta distancia caminando) la propiedad se asienta en 121 hectáreas, (300 acres) de bosque inmaculado que ha sido de la familia Cueva por más de 1 siglo, aunque fue Flavia Cueva, la encantadora dueña, administradora y chef quien decidió abrir un eco-lodge en el 2000. Ella comenzó restaurando la hacienda original utilizando materiales, técnicas y labor local. Ella plantó miles de árboles nativos para proveer un hábitat a la vida salvaje y para prevenir la erosión. Ella también busca su personal dentro de la localidad y en la actualidad todas sus empleadas han estado con ella por más de una década.

“Las personas siempre comentan cuan amigable es nuestro personal y cuan spiritual se siente San Lucas” nos comenta Flavia. “Nosotros consideramos un privilegio hospedar invitados, por lo que es sencillo ser amigable. Y creo que esa espiritualidad es lo que trae a la gente de regreso. La gente siente una conexión. Ellos se sienten en casa.”

La propiedad consta de habitaciones simples pero elegantes con cómodas camas, muebles elaborados a mano, tina privada y porche con hamacas y la vista de un hermoso jardín tropical. En la noche las habitaciones son iluminadas con velas, dejando un ambiente rústico, romántico, estético- no se preocupe hay lámparas solares a la par de su cama. (Teléfonos y iPads pueden ser recargados en los enchufes del baño.) La hacienda original-que ha sido modernizada con WiFi- es donde está la cocina, el bar y el restaurante. Aquí la comida es cocinada de una manera rústica, utilizando fogón de madera. Tortillas de maíz son hechas a mano diariamente y el menú presenta una mezcla de todo lo que está fresco según la temporada en el mercado. Espere comida local maya así como algunos favoritos de la familia Cueva, pruebe si puede el plato firma de la casa, pollo rostizado al fuego de cedro con salsa de adobo.

Aunque la propiedad se ha expandido a través de los años (ahora hay 8 habitaciones de adobe en total), preservar el paisaje de San Lucas es una prioridad. “Proteger, proteger, proteger” comenta Flavia. “Era importante para mi padre y para mi abuelo proteger la tierra (y su gente) y es importante para mí también.”

Por una buena razón también. En adición al hermoso y pintoresco bosque, San Lucas tiene su propio sitio arqueológico (llamado Los Sapos, se cree que en este lugar los Mayas realizaban ceremonias de fertilidad) y vistas de un millón de dólares. Al atardecer tome una copa bien fría de vino blanco y siéntese a ver caer el sol sobre el sitio arqueológico de Copán (se pueden ver las puntas de los templos). Levántese temprano y vea como la bruma de la madrugada se disipa sobre el valle. “Algunas veces,” dice Flavia, “realmente se siente como que el tiempo se ha detenido.”

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